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/ abril 2020
Jeff Wilser, Reebok Contributor

Dormir más mejora tu salud.

Si hay un lado positivo en permanecer encerrado en casa es que, de este modo, tienes la excusa perfecta para dormir más. A continuación te explicamos por qué dormir y entrenar son dos cosas que van de la mano.

Por supuesto que responder las llamadas de trabajo y atender las videoconferencias en pijama o chándal tiene su lado divertido. Pero, tal vez, una de las mayores ventajas de trabajar desde casa durante un plazo largo de tiempo es la posibilidad de dormir más, ya que te ahorras una gran cantidad de tiempo en desplazamientos en tren, coche o autobús. Ah, y también tienes la oportunidad de echarte una siesta sin que te vea nadie. Y aunque esto pueda parecer indulgente, en realidad es un hábito de lo más saludable. Numerosos estudios han demostrado que dormir es un hábito muy saludable: más horas de sueño se traducen en una mejor salud, un mejor funcionamiento cognitivo, una memoria más aguda e incluso mejores habilidades para jugar al baloncesto (y no es broma). A continuación te explicamos por qué este tiempo de confinamiento es ideal para sustituir el trabajo duro y el entrenamiento intenso por un sueño más profundo.
 

Dormir mejora el rendimiento deportivo

Los jugadores de la NBA hacen una siesta antes de cada partido, y lo hacen por una buena razón. En un experimento de varios meses de duración, los científicos de la Universidad de Stanford monitorizaron las velocidades de carrera, los tiempos de reacción y los porcentajes de tiro del equipo de baloncesto universitario masculino. Después, el equipo fue puesto en un programa de "prolongación del sueño" de cinco semanas, donde los jugadores durmieron 10 horas cada noche e hicieron la siesta regularmente. De nuevo, se monitorizó la actividad de los jugadores. Los jugadores que habían descansado más mostraron mejoras importantes en los tiros libres (un aumento del 9 %), un mayor promedio de triples (también aumentaron en un 9 %), tiempos de reacción más rápidos y carreras más veloces. En conclusión: no se trata de elegir entre dormir más o entrenar más, sino de hacer ambas cosas.  
 

La privación del sueño mata a tus neuronas 

Tal vez suene dramático pero es cierto. En un estudio de la Universidad de Pennsylvania, los científicos examinaron los cerebros de ratones a los que se había privado de sueño. Descubrieron que los ratones con falta de sueño no solo habían perdido neuronas cerebrales (que se encargan de hacer las conexiones que te ayudan a pensar, razonar y realizar funciones motoras) sino que además las habían perdido de forma permanente, incluso cuando su sueño volvió a la normalidad. Así que ten esto en cuenta la próxima vez que pienses que ya recuperarás la falta de sueño que arrastras de lunes a viernes el fin de semana.
 

Comes mejor cuando duermes más 

La falta de sueño puede alterar el comportamiento de muchas maneras. Ten en cuenta este experimento de un grupo de científicos de Suecia: un grupo de investigadores dividió a los voluntarios en dos grupos, manteniendo a un grupo despierto durante toda la noche mientras dejaron que el otro grupo durmiese normalmente. Después dieron a los voluntarios el equivalente a 50$ y les dijeron que lo gastaran en el supermercado en lo que quisieran. El resultado: los compradores privados de sueño se decantaron más por la "comida basura" que el grupo que había descansado bien. Estos alimentos también eran, en promedio, un 9 por ciento más altos en calorías. 
 

El sueño ayuda a regular el apetito

En el mismo sentido, resulta que dormir poco afecta a las hormonas que controlan tu necesidad de comer. La hormona leptina, por ejemplo, envía señales al cerebro que ayudan a determinar si tienes hambre o no. Cuando el sueño escasea, esas señales se confunden y tu cerebro se deja engañar pensando que tiene más hambre de lo normal. 
 
"El sueño escaso o de baja calidad está relacionado con un mayor riesgo de obesidad al desregular el apetito, lo que lleva a un mayor consumo de energía", explica la Doctora Kristen Knutson de la Universidad de Chicago. Eso es un problema ya que, en los Estados Unidos, el 18 % de los adultos duerme menos de seis horas por noche (la dosis recomendada es de siete a nueve horas). 
 

El sueño fortalece tu sistema inmunológico

Siempre, aunque especialmente en aquellos momentos en que necesitas reforzar tu cuerpo para combatir enfermedades, dormir lo es todo. Las células T, que regulan el sistema inmunológico, mejoran en función de la calidad del sueño. Un estudio de la Universidad de California en San Diego, descubrió que incluso una ligera caída en la cantidad de sueño puede causar una reducción de las respuestas inmunes naturales y disminuir la producción de citocinas de células T, lo que se traduce en un sistema inmunológico más débil. 
 

Una buena siesta activa tu mente 

En un histórico estudio sobre el sueño, científicos de la NASA pidieron a los astronautas que probaran 18 rutinas diferentes de siesta para determinar el patrón óptimo para un máximo rendimiento mental. Descubrieron que el punto ideal era una siesta de 26 minutos, lo que aumentó el rendimiento de los pilotos en un 34 por ciento. Sin embargo, ten esto en cuenta: dormir más de 30 minutos pero menos de 90 minutos te deja en tierra de nadie, ya que un ciclo REM completo dura una hora y media. Si duermes una siesta de, por ejemplo, una hora, te despertarás a mitad del ciclo sintiéndote aturdido (y de mal humor).
 

Dormir te ayuda a tomar mejores decisiones

Seguro que muchas veces has visto en un bar al típico tipo que está claramente bebido pero que con tono arrastrado dice: "¡Estoy bien, no voy borracho!". Para todos los demás es obvio, pero para este caballero, no tanto. Algo similar le sucede a tu cerebro cuando vas falto de sueño. Las personas que duermen seis horas o menos por noche durante dos semanas experimentan un retraso significativo en los tiempos de reacción y las funciones cognitivas, aunque crean que se sienten bien. Al igual que un exceso de alcohol puede convencer a tu cerebro de que no estás borracho, la falta continuada de sueño le convence de que en realidad no estás privado de sueño. 
 
Por supuesto, es más fácil justificar una buena siesta al mediodía o acostarte una hora antes cuando sientes que te lo has ganado. Por eso te aconsejamos que también aproveches el confinamiento para seguir entrenando y mantenerte activo. Echa un vistzo a este entrenamiento EMOM de intervalos, a nuestros entrenamientos con peso corporal y estas rutinas para las que no necesitas ningún equipamiento. Y después, haz unos estiramientos, date una buena ducha y métete en la cama. Y recuerda, todo es por una buena causa: tu salud.
 

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Jeff Wilser, Reebok Contributor