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CrossFit® / diciembre 2018

El CrossFit le dio la vida a este atleta

El atleta de CrossFit Jamie Moore  tenía tan solo dos años cuando su familia descubrió que era sordo. A pesar de que era muy pequeño para recordar la reacción de sus padres, otros le cuentan lo impactados que quedaron al principio. "No sabían la oportunidad que tenían por delante". jamie-moore-crossfit-8

Desde entonces, no ha habido desafío al que Moore no le haya plantado cara, tanto en su vida en general como en el gimnasio. Jamie se siente muy cómodo entre las paredes de cemento y las cuerdas de su box de CrossFit en Newton, Massachusetts. Puede que muchos se pregunten a qué clase de obstáculos debe enfrentarse un hombre sordo en el gimnasio, pero para Moore, su mayor reto es atreverse e incluso obligarse a fallar, y luego superar esa derrota.

"Usas las derrotas para aprender", dice Moore, con quien conversamos a través de su intérprete. "Sales de ahí con la cabeza más alta que cuando entraste".

Desde joven, Moore ha demostrado sus ganas de convertirse en un auténtico atleta. En secundaria jugó en varios equipos del colegio, como el de béisbol y el de lacrosse. Sin embargo, el hockey fue el deporte que más estuvo presente durante su juventud (claramente debido a sus raíces canadienses, puntualiza).

De hecho, fue el hockey lo que llevó inicialmente a Moore a unirse a CrossFit Newton, cuyo dueño, Gil Cohen, lo recibió con los brazos abiertos junto al resto del equipo.

No sabían la oportunidad que tenían por delante.

"Inmediatamente sentí una conexión con la filosofía CrossFit", dice Moore, recordando la primera vez que entró en el templo de asfalto, barras de metal y ladrillos llenos de grafitis.

"A pesar de que no fue realmente un problema, creo que fui la primera persona sorda en unirse al box", explica. jamie-moore-crossfit-5

Superando barreras

A lo largo de su vida, Moore se ha enfrentado a muchas situaciones en las que era la única persona sorda del grupo.

"Al ser sordo, sueles tener que explicarles cómo es tu vida a quienes no lo son", dice. "Creo que las vidas de las personas sordas son como un trozo de queso suizo: hay agujeros que debemos llenar".

Es un hecho muy conocido entre la comunidad sorda que hay muchos niños carentes de lenguaje y que no tienen la oportunidad de aprender el lenguaje de signos. Dada la cantidad de información que se genera a través de estímulos auditivos, puede ser difícil superar esas barreras.

"Al estar en un box de CrossFit, siento que esos agujeros del queso suizo -esas porciones de conocimiento a las que no tuve acceso porque crecí siendo sordo en una sociedad de personas oyentes- se llenan"

Al estar en un box de CrossFit, siento que esos hoyos del queso suizo -esas porciones de conocimiento a las que pude no haber tenido acceso porque crecí siendo sordo en una sociedad de personas oyentes, se llenan.

A Moore no le costó demasiado hacer progresos en CrossFit Newton, dado que la estructura de la clase está diseñada de un modo visual. A través de las señas e indicaciones visuales del entrenador, rápidamente se familiarizó con el vocabulario y con los distintos movimientos. La pizarra también fue una excelente fuente de apoyo. jamie-moore-crossfit-6

Jamie participó en clases grupales desde el principio, y no tardó en sentirse parte de la comunidad, no solo porque le permitía una rutina de fitness accesible, sino también por la sensación de camaradería con los demás atletas.

"A pesar de que mis capacidades son distintas y de que debemos hacer unas cuantas modificaciones a la hora de comunicarnos, está claro que están comprometidos con el hecho de que yo sea un miembro de su comunidad", explica Moore.

A pesar de que Moore ha encontrado ese sentido de la comunidad en su box local, entiende que puede ser algo intimidatorio para otras personas que busquen dar ese primer paso. Este tipo de desafíos, insiste, son una gran oportunidad para enfrentarnos a la adversidad y expandir nuestros horizontes.   

"Aquí, las personas no solo conectan como seres humanos, sino que también tienen la oportunidad de aprender entre ellos y desarrollar una especie de respeto mutuo sobre lo que cada uno aporta al grupo".

"Honestamente, no recuerdo ni una sola ocasión desde que formo parte de la comunidad de CrossFit en la que me haya sentido juzgado".

"Honestamente, no recuerdo ni una sola ocasión desde que formo parte de la comunidad de CrossFit en la que me haya sentido juzgado".

Uno más del grupo

Tras varios años formando parte de CrossFit Newton, Moore espera derribar las barreras con las que muchos atletas sordos se encuentran cuando buscan un lugar en el que entrenar o una forma de integrarse en los deportes. jamie-moore-crossfit-9

"Todos tenemos una debilidad", dice. Pero a pesar de esas debilidades, a pesar de las diferentes edades, formas y habilidades, Moore cree que el CrossFit les brinda a todos la oportunidad de convertirse en la mejor versión de sí mismos.

"No es algo tipo 'Aquí viene Jamie, el atleta sordo'. Soy simplemente un atleta más. Yo te respeto a ti y tú me respetas a mí", dice. "Lo único que importa es que ambos estemos dándolo todo en el entrenamiento".

No es algo tipo 'Aquí viene Jamie, el atleta sordo'. Soy simplemente un atleta más. Yo te respeto a ti y tú me respetas a mí.

Para Moore, el CrossFit se ha convertido en una oportunidad para entrenar y conectar y relacionarse con una comunidad más grande.

A pesar de que no pueda escuchar la música, asegura que puede sentir lo mismo que el resto. Una vez que termina el calentamiento, no se preocupa por la música ni por las demás cosas que lo diferencian del resto de atletas. Solo se centra en el entrenamiento que tiene por delante y en superar sus limitaciones.

"Por eso me sigue apasionando ir a mi box de CrossFit. El desafío sigue ahí. Cada día tengo la oportunidad de superarme", explica Moore. "Y el resto del día, me sorprendo a mí mismo superando otro tipo de retos, pues ya estoy con el chip de superarme y no rendirme nunca."

Por eso me sigue apasionando ir a mi box de CrossFit. El desafío sigue ahí. Cada día tengo la oportunidad de superarme.

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CrossFit® / diciembre 2018
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