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Studio / noviembre 2017
Danielle Rines, Global Newsroom

Todo lo que necesitas saber para entrenar con piercings

Toda persona apasionada de los piercings ha pasado por esto: algún arrebato en el que no has podido aguantarte más y has ido a hacerte un piercing, ya sea en la oreja, nariz u ombligo. Y, por supuesto, después quieres mostrarlo.

Pero llega el día siguiente y, después de esa acción impulsiva, vas al gimnasio. ¿Y ahora qué haces con el piercing? ¿Cómo vas a darlo todo en el entrenamiento sin arrancarte tu nuevo accesorio corporal?

Aquí es donde entra Maria Tash, diseñadora y experta en piercings para famosos. 

Hemos consultado a diseñadores de joyería para el cuerpo y a expertos en técnicas de piercing para averiguar cómo proteger nuestros piercings durante una sesión intensa de fitness. 

«Cualquier tipo de piercing en las orejas, más dentro que fuera, es la mejor opción», asegura Dave Black, Senior Operations Manager en Maria Tash. «Son menos intrusivos, porque aunque te recuestes sobre la oreja, no se verá muy afectado por el contacto. Hay ciertas partes del cuerpo que se curan más fácilmente que otras debido a que se encuentran expuestas a menos contacto y menos movimiento». 

Como es un hecho que la gente, cada vez más, no se quita los accesorios para hacer fitness, Maria Tash tiene esto en cuenta a la hora de realizar sus diseños. De hecho, están creados con el toque de funcionalidad y curación en mente. Algo ideal para aquellas personas adictas al gimnasio, el ring o las clases dirigidas.

«Maria Tash ha diseñado un tipo de accesorio con rosca que presenta un pequeño disco en un extremo que se conecta con la parte trasera y frontal. Posteriormente, el diamante o la piedra preciosa que sea, se atornilla. Esto permite que la pieza sea fácil de limpiar», nos cuenta Dave. 

Uno sus consejos es que, si eres una yogui y llevas un tiempo con el ojo puesto en un piercing de ombligo, mejor no te lo hagas.

«Los piercings en el ombligo no son los mejores para una clase de yoga porque se encuentran en el centro de tu cuerpo, de forma que cada vez que te incorporas, te agachas o cambias de postura, estarás moviendo la pieza», asegura.  «Por eso este tipo de piercings no es una buena idea». 

A pesar de las recomendaciones de mantener el pelo apartado de los piercings en las orejas, o de no llevar ropa ancha que se pueda enganchar en el piercing en cualquier otra parte del cuerpo, a veces nos despistamos y se nos olvidan estas indicaciones cuando nos dirigimos al gimnasio.

«Una de las cosas que más me gusta de los piercings es que realzan la parte del cuerpo que quieras», nos cuenta. «Sea la parte que sea, con un piercing te sientes más segura de tu parte del cuerpo en la que se encuentre». 

Dicho esto, si estás pensando en comprarte un accesorio nuevo, léete estos tres sencillos consejos que nos da Dave.

Mantenlo siempre LIMPIO

«Mi recomendación es utilizar una gasa con suero y pasarla por la parte delantera y trasera del piercing dos veces al día».

Lleva siempre agua a mano, no solo para cuando tengas sed 

«Cuando entrenas, la gran cantidad de sudor, especialmente el que se acumula en el cabello, se convierte en suciedad», dice Dave.

«Por ello es importante limpiarse con agua la parte con el piercing para retirar el sudor de la piel, por lo menos hasta que puedas limpiártelo adecuadamente o meterte en la ducha».

Recurre a la solución tradicional de ponerte una tirita para cubrir el piercing 

«Si el entrenamiento dura entre 30 y 40 minutos, podrías optar por ponerte un esparadrapo o tirita para tapar el piercing del ombligo por ejemplo,  pero no recomiendo que te lo dejes puesto todo el día porque se acumula humedad y, por tanto, bacterias, algo que no queremos que ocurra...». 

¿Te han sido de utilidad estos consejos? Mándanos un tuit a @Reebok y cuéntanoslo.

Studio / noviembre 2017
Danielle Rines, Global Newsroom
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