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/ febrero 2017
Reebok

Tus manos cuentan tu historia: Enrique Marín “Wasabi”, manos que luchan, curan y ayudan

Si hay una imagen que, de forma inmediata, trasmite la tensión previa a un combate es la del luchador protegiendo sus manos, vendándolas rápidamente y con seguridad, concentrado en la soledad del vestuario. Las manos, al fin y al cabo, están siempre en primera línea de fuego en los deportes de contacto. Es algo que tiene muy interiorizado el luchador de MMA Enrique Marín, “Wasabi”: “Las manos son mi herramienta de trabajo, me permiten desarrollarme deportivamente”. 

Wasabi, apodo que recibió por confundir el wasabi con el guacamole, vive uno de sus mejores momentos deportivos. Consiguió formar parte del reality show The Ultimate Fighter, lo que le abrió las puertas del UFC, la competición de MMA más importante a nivel mundial, y competir el UFC 200 de Las Vegas. Llegar hasta allí no fue sencillo. El luchador sevillano se inició en las artes marciales a los 15 años, empezando por el jiu jitsu y el kick boxing y luego experimentando con otras disciplinas hasta llegar al MMA. “Probé la competición, y esa sensación de adrenalina y auto superación diaria me pareció fascinante, así que desde ese mismo momento, ese modo de vida que elegí libremente me absorbió”.

Más allá del “subidón” de adrenalina, Wasabi valora el apoyo de su “pequeño equipo”, llamado Sutemi, y la disciplina y constancia que se aprende con este deporte y que “puede extrapolarse a cualquier contexto de tu vida”. Aunque eso suene muy serio, también encuentra tiempo para la diversión, sobre todo porque tiene una gran conexión con su equipo: “Somos gente desenfadada y con ilusión. Eso te ayuda a disfrutar y no decaer ni en los peores momentos”. 

La constancia y disciplina aprendida con las artes marciales también la mantiene en el cuidado de sus manos. “Cuánto más las cuide, más podré disfrutar de mi trabajo”. Y sus manos le han dado grandes satisfacciones, en especial recuerda un caso: “una palanca de brazo en el UFC 200 de Las Vegas. Al final mi rival consiguió escapar, pero para mí ese momento fue irrepetible”. Es consciente de que su esfuerzo puede verse en ellas. Si estas pudieran hablar “contarían un sinfín de historias, de cómo se rompieron y se volvieron a construir, de cómo pasa el tiempo, de cuándo y por qué llegaron las heridas y magulladuras, permitiéndote aprender y evolucionar como atleta.”

 Algunas de esas heridas han dejado cicatrices que cuentan historias asombrosas, en lugares exóticos. “Explican cómo llegué a luchar en Tailandia o en el UFC o cómo aprendí a luchar y entrenar mejor, para prevenir lesiones”. Pero las manos de Wasabi también cuidan de las manos de otros. “He aprendido a tratar algunas lesiones. A menudo las uso para curar a mis compañeros de equipo, pero también de otros equipos”. 

La generosidad le acompaña también fuera del octógono y los vestuarios. Mientras ultima los detalles para abrir su propio gimnasio, también llamado Sutemi, trabaja en la que será la fundación Seeds of Respect, con la que quiere ayudar y proteger a niños en edad escolar contra “todo tipo de abusos”. Sus manos también siembran “semillas de respeto”. 

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¿Qué historia cuentan tus manos?  

Nuestra historia no se escribe con tinta, se escribe con las heridas y cicatrices de nuestras manos. ¿Qué historia cuentan las tuyas? Cuéntanosla compartiendo una foto de tus manos en Instagram con las etiquetas #BeMoreHuman @reebokes .

/ febrero 2017
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