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/ septiembre 2016
Saúl Craviotto, @saul_craviotto

Saúl Craviotto (VIII): Lucha por tus sueños

Hemos llegado al punto final del blog. Aquí es donde os quería hablar de mi experiencia en Río. Pensaba que sería mucho más sencillo empezar, pero me cuesta encontrar palabras para describir la experiencia que he vivido hace apenas cuatro semanas. 

Es mi tercera participación en esta gran cita, pero creo que esta vez he llegado a la cima de emociones. Ha sido el peor y a la vez el mejor año deportivo de mi vida. Hace exactamente un año que estuve a punto de tirar la toalla al cometer uno de los fallos más absurdos de mi carrera deportiva en el Campeonato del Mundo de Milán, donde un desequilibrio me dejó fuera de los puestos de clasificación para los JJOO. Fue una temporada dura, en la que tuve que entrenar más que nunca, dejando atrás a muchas personas y sufriendo más de lo normal. Tuve que pasar por una especie de repesca de última hora y 2 meses antes de la gran cita aun no sabía ni siquiera si iría a Brasil.

Estuve muy cerca de dejar el piragüismo, fue uno de los muchos palos que me he llevado, aunque éste era sin duda el más grande y duro. Trabajé mucho y me dejé el alma por clasificar y no lo conseguí, me descolocó la mente y los planes, y no estaba preparado para algo así. Sentía que ya había conseguido todo en el deporte, que no tenía que demostrar nada a nadie y no me merecía la pena pasar por un 2016 así, lleno de complicaciones, selectivos, sufrimiento y presiones. Pero pude con ello una vez más y es, sin duda, la vez que más orgulloso estoy de haber cogido fuerzas para afrontar el reto que me venía encima. 

La familia sin duda ha sido muy importante en este proceso y mi hija Valentina, de poco más de un año, sin saberlo ni enterarse demasiado, me ha dado energía para continuar y soñar que ahora más que nunca debía enseñar al mundo de lo que era capaz. Ahora, mirando hacia atrás, creo que ese batacazo en el mundial de Milán hizo despertar una bestia, me cabreó, me hizo ir a entrenar cada día, cada hora, cada palada con la mente alerta e hizo sacar lo mejor de mí. 

Si hace exactamente un año me dicen que no solo iba a clasificar en la repesca para Río, sino que iba a ganar 2 medallas, y que sumaría a mi palmarés  4 medallas, sin suda que me entraría la risa. La sensación de cruzar la meta, mirar hacia tu derecha, hacia tu izquierda, y ver que entras primero y que acabas de proclamarte Campeón, cuando hace 1 año estabas hundido… os aseguro que es imposible encontrar una palabra o una frase que lo describa. 

Este año he aprendido algo muy importante, y es que todos y cada uno de nosotros podemos hacer lo que nos propongamos, absolutamente todo. El secreto del éxito está en la constancia y determinación a la hora de afrontar tu sueño. Y que aunque lo veamos todo gris, sin salida, y creamos que está todo perdido, jamás se debe tirar la toalla. Debemos tener un sueño y luchar por él hasta conseguirlo. Lo que se empieza, se debe terminar. Y si no lo conseguimos, debes quedarte con la sensación de haber luchado hasta el último suspiro, hasta la última palada por él. 

/ septiembre 2016
Saúl Craviotto, @saul_craviotto