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Running / septiembre 2016
Robert Lillegard, Contributor

Convierte el bosque salvaje en tu gimnasio

¿Qué tienen en común nuestros antepasados, los simios y la tribu de los corredores Tarahumara? Todos ellos han vivido al aire libre. Entre árboles, desfiladeros y terreno irregular, la Madre Naturaleza ha puesto allí los WODs más duros jamás vistos por el hombre.

Solo tienes que preguntar a Aimee Morey de Colorado Springs, quien confiesa que en los últimos seis años no ha hecho ni un solo entrenamiento en interior.

"Te acabas estancando cuando siempre haces el mismo entrenamiento una y otra vez," dice Morey. "Tu cerebro también se estanca, y tus piernas."

Ella comenta que algunos de sus entrenamientos favoritos los ha hecho de noche, en la nieve, y en mitad de la nada. Ella cree que el mundo es un gimnasio, y cómo se siente tu cuerpo es mucho más importante que lo que diga el cronómetro.

"Cuando dejas de concentrarte en el tiempo y simplemente intentas esforzarte, entrenas a tu cerebro a pensar cómo se siente," dice Morey. "Nunca sabes qué condiciones te encontrarás en el exterior."

Ya sea para poner un poco de emoción a tu entrenamiento, para ahorrarte la cuota del gimnasio o bien para insuflar un poco de aire fresco al fin de semana, aquí te damos unos cuantos consejos sobre cómo enfrentarte a la naturaleza. 

Prepara el trazado

Antes de empezar un entrenamiento en mitad de la naturaleza, tómate unos minutos para prepararlo.  Busca un tronco lo bastante resistente como para saltar encima, una rama lo bastante grande para colgarte de ella, una roca que puedas arrastrar en los lunges, y un espacio donde te puedas inclinar para hacer flexiones y otros ejercicios.

Y por último, ten cuidado con los baches y las plantas venenosas que puedas encontrar por el camino.  

Déjate llevar

Este será tu circuito. Te recomendamos dos rondas en caso que vayas a hacerlo después de una carrera de trail intensa, tres rondas en caso de un entrenamiento potente de 20 minutos, o cinco rondas si lo que quieres es llevar tu cuerpo al límite.

Lunges con tronco (15 en cada pierna)

Busca un tronco que puedas coger más o menos cómodamente y un espacio despejado. Sostén el tronco por detrás de los hombros o por encima de tu cabeza con los brazos bloqueados, a continuación da un paso adelante con la pierna derecha, hasta que tu rodilla izquierda casi toque el suelo. Repite el movimiento con la pierna izquierda, siempre avanzando hacia delante.

Sloth Crawl (2,5 m arriba, 2,5 m abajo)

Busca un árbol inclinado o una rama larga que esté casi horizontal, lo bastante ancha para no romperse pero que puedas agarrarla con las manos. Cuélgate de la rama con los brazos y piernas como si fueses un perezoso. Mano sobre mano y arrastrando los pies, desplázate hacia delante por la rama unos 2,5 metros, y después avanza en dirección opuesta hasta el punto de partida.

Brush Drag (90 metros)

Busca un espacio abierto y una rama larga con hojas o ramas pequeñas en un extremo (imagínate una escoba). Coge el lado de la rama sin hojas con ambas manos, y corre hacia atrás 90 metros, barriendo el suelo con la rama de modo que se enrede en la hierba o la maleza ejerciendo una cierta resistencia.

Flexiones en tronco inclinado (15)

Camina con los pies sobre el tronco de un árbol y haz flexiones inclinadas, manteniendo la espalda recta.

Stump Jump (20)

Busca un tocón de un árbol que sea estable o una roca. Salta de forma explosiva, aterrizando con ambos pies sobre la superficie, y después salta hacia abajo y repite.

Clean Up

Tus amigos y compañeros siempre apreciarán que te duches después de entrenar, especialmente cuando has entrenado en el bosque. Lavándote con agua y jabón limpiarás los restos de urushiol de tu piel, un aceite irritante que segrega la hiedra venenosa.

No hay nada como el paisaje épico de la montaña para hacer un buen entrenamiento al aire libre.  Con un poco de imaginación, puedes convertir el bosque en tu gimnasio personal, y encima, con vistas incluidas. 

¿Cómo conviertes el mundo en tu gimnasio?  Compártelo en Twitter mencionando a @Reebokes. 

Running / septiembre 2016
Robert Lillegard, Contributor
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