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/ julio 2016
Saúl Craviotto, @saul_craviotto

Saúl Craviotto (VI): Camino a Río

Los pequeños detalles son los que marcan la diferencia; los que te ayudan a recortar una milésima de segundo. Los que te ayudan a subirte al podio. Conoce los secretos de la preparación de Saúl Craviotto para su próxima cita en Río 2016.

Este post lo voy a dedicar a explicar cómo me estoy cuidando y trabajando el físico de cara a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.

Actualmente, me encuentro a poco más de un mes de mi participación en los JJOO y hay tres cosas que tenemos que cuidar muchísimo para que el cuerpo aguante la carga de entrenamiento a la que está sometido. Se trata de cuidar el descanso, la alimentación y el entrenamiento. Si uno de esos tres puntos se descuida, el rendimiento será muy inferior. 

Empecemos por el descanso. Para que os hagáis una idea, yo suelo dormir cerca de 9 horas por la noche. Me suelo dormir sobre las 23:00h y me despierto a las 8:00h, y al mediodía, dependiendo del cansancio, suelo echar una siesta de entre 30 y 40 minutos. El sueño es el mejor recuperador, en ese momento el músculo entra en una fase de relajación donde no hay masaje o spa que lo iguale, así que para descansar, lo mejor es dormir. 

Y para terminar con este apartado, el mejor descanso es una correcta planificación. Entrenar mucho no equivale a entrenar mejor. A veces es más productivo bajar la carga o descansar cuando el cuerpo lo necesita, antes que seguir forzando la máquina sin ningún sentido. Eso te puede llevar a un sobre-entrenamiento que, a medio plazo, te va a obligar a parar de golpe y, lo peor, la recuperación va a ser interminable. Por eso es importante saber rodearte de preparadores físicos cualificados que sepan planificar bien las sesiones para llegar en condiciones óptimas el día clave. 

El siguiente punto es el de la alimentación. Llevarla correctamente es clave, ya que es el combustible de tu cuerpo y va a funcionar en base a lo que le des de comer. Según el tipo de deporte o ejercicio que hagas, tendrás que comer unos alimentos u otros. Por ejemplo, si haces ejercicio de larga distancia, deberás ingerir alimentos ricos en carbohidratos, y si haces ejercicio de fuerza o explosividad, entonces necesitarás alimentos más ricos en proteínas.

Lo que si es común tanto en deportes aeróbicos como anaeróbicos, es que hay que comer variado y de todo (pasta, arroz, verduras, hortalizas, carne, pescado, fruta, legumbres, etc.). Del mismo modo es importante controlar los excesos y caprichos e intentar evitar dulces y bollería industrial, ya que es veneno para el cuerpo. 

Y por último, está el punto más difícil y en el que más se sufre: el entrenamiento. Mi rutina suele ser bastante parecida durante toda la temporada. 4-6 horas al día dividido en 2 sesiones por la mañana y 1 por la tarde, de lunes a sábado. Tan solo descansamos los domingos y alguna tarde suelta entre semana.

Solemos hacer trabajo en el agua en la primera sesión matinal, trabajo de carrera, bicicleta estática o sesión de core en segunda sesión y por último, de tarde, la sesión de gimnasio. Iniciamos la pretemporada con trabajo aeróbico y de resistencia para que, conforme se acerque la competición importante, seamos capaces de aguantar las cargas de entrenamiento más explosivo. Como digo, es el punto más complicado ya que hay veces que ponemos el cuerpo al límite, y no es fácil aguantar la agonía de según qué sesiones, pero está claro que si queremos bajar esa milésima que nos separa del triunfo, hay que pasar por todo eso.

/ julio 2016
Saúl Craviotto, @saul_craviotto