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/ mayo 2016
Saúl Craviotto, @saul_craviotto

Saúl Craviotto (II): La fuerza no es sólo cuestión de bíceps

Son deportistas de élite. Atletas que no conocen la zona de confort. Y sobre todo, personas que cada día luchan por alcanzar su mejor versión. El piragüista olímpico Saúl Craviotto y la nadadora olímpica de sincronizada Alba Cabello comparten sus vivencias tanto profesionales como personales para ayudarnos a descubrir qué significa #BeMoreHuman.

La idea de este blog es hablaros de los tres pilares que considero esenciales para mi preparación deportiva y también para la vida, que como comenté en el anterior post, son el mental, el social y el físico. 

Voy a empezar hablando del que considero que es el pilar fundamental a la hora de afrontar cualquier proyecto, ya sea deportivo, personal o laboral: el aspecto mental. Digamos que es el primer peldaño con el que te vas a encontrar. No puedes empezar a entrenar si no estás predispuesto mentalmente para ello. 

Creo que a la hora de comenzar algo, lo que sea, te tiene que ilusionar y gustar, tienes que creer que puedes hacerlo y tienes que estar motivado.

Para mí, la cabeza es muy importante. Lo niveles de presión a los que estoy sometido me limitarían físicamente si no estuviese preparado mentalmente.

Los músculos solamente cumplen órdenes de tu cabeza y repiten movimientos que previamente has tenido que automatizar a base de echar horas y horas en los entrenamientos. Pero esas horas, días, semanas y meses de preparación y sufrimiento serían imposibles sin una mente sana y preparada. Y os preguntaréis: ¿cómo consigues una mente sana? Pues eso ya os lo contaré en el siguiente post, ya que tiene mucho que ver con otro de los pilares, el social. 

Tal vez los niveles de tensión a los que nos sometemos los deportistas que estamos preparando pruebas de máximo rendimiento, como pueden ser unos Juegos Olímpicos, son un ejemplo demasiado extremo. En mi caso, me juego la preparación de 4 años en una sola prueba de 200 metros, que dura aproximadamente 34 segundos. Sabes que en ese medio minuto tienes que comprimir el esfuerzo de años, que no puedes fallar, que cualquier error en la salida hace que pierdas unas milésimas y que esas milésimas hacen que pases de ser medallista a estar fuera de una final… Y si a eso le sumas que te estás jugando becas, que tu sueldo va en base al resultado, que si no rindes en ese medio minuto, puede repercutir en la falta de captación de patrocinadores, medios de comunicación, críticas externas, dudas, etc… ¡Buf, me agobio sólo de pensarlo! 

Por suerte, existe la mejor preparación mental posible: la experiencia. Con el paso de los años, uno aprende a relajarse, a meterse en una especie de burbuja que te aísla de la presión, que te ayuda a dejar de pensar en lo que conllevaría ganar o no ganar, aunque a veces es inevitable y fallamos de cabeza, no somos robots.

Al fin y al cabo, los deportistas como yo somos personas normales y corrientes, con nuestra familia y amigos, con nuestros problemas, nuestros hobbies, etc., que con los años nos ha tocado amoldarnos a las circunstancias y que a base de competir, ganar y, sobre todo, perder, hemos aprendido a convivir con ese nivel de fatiga mental. 

Mi consejo a la hora de iniciar cualquier reto es encontrar tu motivación, la que te dará fuerza mental para conseguirlo. Puede ser para perder esos kilitos de más, para mejorar la marca del año pasado, para demostrarte a ti mismo que puedes terminar esa carrera que no pudiste acabar, o para dedicarle a alguien especial ese triunfo. Al fin y al cabo, cada uno tenemos nuestra motivación, esa llama interior que hace que nos despertemos cada día con energía e ilusión.

/ mayo 2016
Saúl Craviotto, @saul_craviotto